Las funciones del administrador de propiedad horizontal son clave para que la vida en comunidad fluya en armonía y el edificio o conjunto funcione como un reloj. Piensen en esta figura como el director de una orquesta: su trabajo es coordinar todo, desde las finanzas hasta el mantenimiento, para que la sinfonía de la convivencia diaria suene afinada. Al final del día, su gestión impacta directamente tanto el valor de su propiedad como la calidad de vida de quienes viven allí.
¿Por qué es tan importante el rol del administrador en su comunidad?

Veamos al administrador de propiedad horizontal como el gerente general de esa pequeña empresa que es su copropiedad. Su labor va muchísimo más allá de simplemente pasar la cuenta de cobro de la cuota de mantenimiento cada mes. Es una pieza multifacética que debe hacer malabares con responsabilidades administrativas, financieras, legales y operativas, siempre buscando el bienestar de todos los residentes.
De hecho, esta persona es el eje sobre el que gira el día a día de la comunidad. Sin una administración profesional, es fácil imaginar el resultado: las áreas comunes se deterioran, las cuentas no son claras y los pequeños roces entre vecinos pueden convertirse en grandes problemas. Por eso, entender bien qué hace y qué no hace el administrador es el primer paso para que todos puedan colaborar y vivir mejor.
El director de la orquesta comunitaria
El administrador no es un simple ejecutor de tareas, sino un verdadero director y coordinador. Es el puente de comunicación entre la junta directiva, los propietarios y todos los proveedores externos, desde el jardinero hasta la empresa de seguridad. Su principal misión es asegurarse de que las decisiones que se toman en la asamblea de propietarios se conviertan en realidad, de manera eficiente y siempre apegadas a la ley.
Hagamos un ejercicio mental: imaginen su propiedad sin un administrador. ¿Quién se ocuparía de gestionar la reparación urgente del ascensor? ¿Quién negociaría un mejor contrato con la empresa de seguridad o prepararía el informe financiero detallado para la próxima asamblea? Si estas tareas se reparten de manera informal entre los vecinos, la puerta queda abierta al caos, los malentendidos y un desgaste tremendo en la convivencia.
Un administrador profesional es quien transforma el potencial de conflicto en una gestión organizada. Es el responsable de convertir las directrices de la asamblea en acciones concretas que protegen y valorizan el patrimonio de todos.
La cara legal y administrativa de la copropiedad
Una de las funciones del administrador de propiedad horizontal más serias es actuar como el representante legal de la comunidad. Esto le da la facultad de firmar contratos y actuar en nombre de la copropiedad frente a bancos, autoridades y proveedores, claro está, siempre con el visto bueno de la asamblea y la junta directiva.
En Panamá, la Ley 284 de 2022 es la que rige la materia. El administrador es quien vela por el cumplimiento del Reglamento de Copropiedad y las normativas locales, actuando como representante legal de la comunidad. Entre sus funciones están ejecutar las decisiones de la asamblea, conservar las áreas comunes, gestionar el recaudo de las cuotas de mantenimiento y presentar informes financieros detallados y oportunos.
Esta representación legal es una carga de enorme responsabilidad. Cada firma y cada decisión comprometen a toda la comunidad, por lo que su correcta elección y una supervisión constante por parte de la junta directiva son absolutamente fundamentales.
Esta representación legal es una carga de enorme responsabilidad. Cada firma y cada decisión comprometen a toda la comunidad, por lo que su correcta elección y una supervisión constante por parte de la junta directiva son absolutamente fundamentales.
Gestión administrativa y responsabilidades legales

Si pensamos en la administración como el motor que mueve a la comunidad, entonces las tareas administrativas y el cumplimiento de la ley son el aceite que mantiene todo funcionando sin problemas. Estas responsabilidades son la columna vertebral de una gestión eficiente, donde cada papel y cada comunicación tienen un propósito claro y un efecto directo en la convivencia del PH.
Un buen administrador no se limita a apagar incendios. Se adelanta a los problemas con un manejo minucioso de la información. Esta visión proactiva es una de las funciones del administrador de propiedad horizontal que más valor aporta, porque evita conflictos antes de que surjan y blinda legalmente a la comunidad.
El guardián de la memoria institucional
Cada propiedad horizontal tiene su propia historia, y gran parte de ella está escrita en documentos. El administrador es el custodio de esa memoria, asegurándose de que cada decisión importante quede registrada y sea fácil de encontrar cuando se necesite.
Esto requiere una organización impecable de archivos clave. Imagínese tener que buscar una decisión de una asamblea de hace cinco años o revisar un contrato de mantenimiento antiguo. Un archivo desordenado se traduce en pérdida de tiempo, dinero y, peor aún, en posibles disputas.
Las principales tareas de custodia documental incluyen:
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Libros de actas: Mantener un registro detallado y al día de las actas de la asamblea de propietarios y del consejo de administración. Cada acta es una prueba legal de lo que se decidió.
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Registro de copropietarios: Tener una base de datos actualizada con los datos de contacto de todos los propietarios y residentes. Es vital para cualquier comunicación oficial.
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Archivo de contratos y planos: Guardar de forma segura todos los contratos con proveedores, las pólizas de seguros, los planos del edificio, permisos y cualquier otro documento técnico o legal.
La convocatoria y ejecución de asambleas
Convocar a una asamblea es mucho más que mandar un correo. Es un procedimiento formal regulado por el Artículo 50 de la Ley 284 de 2022, que establece que la convocatoria debe hacerse por escrito con al menos ocho (8) días de anticipación y debe incluir de forma clara el orden del día. El incumplimiento de estos requisitos puede anular legalmente cualquier decisión tomada, por más crucial que sea.
Un administrador eficaz no solo convoca, sino que dirige la orquesta. Se asegura de que cada detalle, desde el aviso inicial hasta la redacción del acta final, esté en línea con el Reglamento de Copropiedad y la normativa vigente, como la Ley 284 de 2022 en Panamá.
Pero el trabajo no termina cuando la asamblea se levanta. Es ahí donde empieza la verdadera labor del administrador: convertir las decisiones en acciones tangibles. Si se aprueba impermeabilizar el techo, es su responsabilidad pedir cotizaciones, supervisar la contratación y asegurarse de que el trabajo se haga bien y a tiempo.
Por ejemplo, si la asamblea decide instalar un nuevo sistema de control de acceso, el administrador debe:
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Investigar y presentar al menos tres opciones de proveedores.
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Negociar las condiciones del contrato con el proveedor elegido.
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Coordinar la instalación con la empresa y los residentes para minimizar las molestias.
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Garantizar que todos reciban la capacitación necesaria para usar el nuevo sistema.
Esta capacidad para ejecutar es lo que realmente marca la diferencia. No se trata solo de tomar nota de lo que se decide, sino de hacerlo realidad, siempre cuidando los intereses de la comunidad.
El manejo estratégico de las finanzas y el presupuesto
Una de las responsabilidades más importantes —si no la más crítica— del administrador de propiedad horizontal es, sin lugar a dudas, la gestión financiera. Pensemos en el presupuesto de la comunidad como el motor que mantiene todo en marcha: desde la vigilancia en la portería hasta la limpieza de los pasillos y el mantenimiento de la piscina. Si ese motor no se alimenta de forma correcta y transparente, toda la operación se detiene.
El administrador es, en esencia, el director financiero del PH. Su trabajo es planificar, ejecutar y vigilar cada centavo que entra y sale. La meta es simple pero crucial: usar los recursos de forma inteligente para mantener y, sobre todo, valorizar el patrimonio de todos. Es una labor que no admite errores y exige un compromiso total con la claridad.
La creación y ejecución del presupuesto anual
Todo arranca con el presupuesto anual. Y no, no es una simple lista de gastos. Es un verdadero mapa estratégico que guiará las finanzas de la comunidad durante los próximos 12 meses. El administrador es el arquitecto de este plan, proyectando todos los costos, tanto los fijos como los variables, para que el edificio funcione como un reloj.
Para armarlo, necesita sumergirse en los datos históricos, pedir cotizaciones actualizadas a los proveedores y, aquí viene la parte de experiencia, anticipar gastos imprevistos o reparaciones futuras. Una vez que este presupuesto detallado está listo, se presenta a la asamblea de propietarios. Ellos tienen la última palabra. Y una vez aprobado, la responsabilidad del administrador es ejecutarlo con una disciplina férrea.
La gestión del recaudo y la cartera
Con el presupuesto sobre la mesa, la siguiente pieza del rompecabezas es asegurar que el dinero entre. Esto se logra con el recaudo puntual de las cuotas de gastos comunes. El administrador debe poner en marcha un sistema de cobro que funcione, ofreciendo distintas opciones de pago para que a nadie se le complique cumplir.
Claro, la morosidad siempre puede aparecer. En esos casos, el administrador debe actuar con firmeza, pero siempre apegado a la ley y al reglamento de copropiedad. Su manejo de la cartera es un balance delicado que incluye:
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Enviar recordatorios de pago amigables, que sirvan como un simple aviso.
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Aplicar los intereses por mora, tal como lo estipula el reglamento.
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Cuando no queda más remedio, iniciar procesos de cobro prejurídico o jurídico para proteger las finanzas de toda la comunidad.
La transparencia financiera no es negociable, es una obligación. Cuando las cuentas son claras, la confianza crece, la comunidad se fortalece y cada propietario siente que su cuota se invierte de forma responsable en el bienestar de todos.
Para entender mejor cómo fluye la información en este proceso, el siguiente gráfico muestra qué canales de comunicación se usan más y cuán efectivos son.
Como se puede ver, aunque las asambleas tienen la mayor tasa de respuesta, el correo electrónico es una herramienta clave para la comunicación diaria y para dejar todo documentado.
A continuación, una tabla resume cómo se distribuyen estas tareas financieras a lo largo del año.
Flujo anual de responsabilidades financieras del administrador
Este cuadro resume las principales tareas financieras del administrador a lo largo de un ciclo anual.
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Etapa del ciclo |
Función principal |
Documento o resultado clave |
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Inicio del año (Q1) |
Elaboración y presentación del presupuesto |
Propuesta de presupuesto anual para aprobación en asamblea |
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Durante el año (Q1-Q4) |
Recaudo y gestión de cartera |
Reportes mensuales de ingresos y egresos |
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Durante el año (Q1-Q4) |
Ejecución y control del gasto |
Pago a proveedores, nómina y registro contable |
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Final del año (Q4) |
Cierre contable y preparación de informes |
Estados financieros anuales, informe de gestión |
Este ciclo se repite cada año, y su correcta ejecución es lo que garantiza la estabilidad y el buen funcionamiento de la propiedad horizontal.
La responsabilidad sobre los fondos de la comunidad
Manejar el dinero de toda una comunidad es una responsabilidad enorme. Para ponerlo en perspectiva, imaginemos un PH residencial en San Francisco o Costa del Este con diez torres y 48 apartamentos cada una. Si la cuota de administración promedio ronda los B/.150.00 mensuales por apartamento, el administrador estaría gestionando más de B/.850,000.00 al año. Es una suma considerable que requiere una administración experta, honesta y profesional.
Esta realidad nos golpea con una verdad innegable: elegir un administrador con experiencia y un historial de honestidad intachable es absolutamente crucial. No se trata solo de "administrar un edificio", se trata de custodiar una fortuna que pertenece a decenas o cientos de familias.
Por eso, el administrador debe llevar una contabilidad impecable, pagar puntualmente a los proveedores para mantener buenas relaciones comerciales y presentar informes financieros a la comunidad con la frecuencia que establezca el Reglamento de Copropiedad. Según el Artículo 57 de la Ley 284 de 2022, estos informes deben ser trimestrales o anuales, dependiendo de lo que disponga el reglamento interno. La rendición de cuentas no es un acto aislado: es una obligación periódica que garantiza una gestión ética, transparente y alineada con la ley.
Conservación y mantenimiento de las áreas comunes
El verdadero valor de su propiedad y, lo que es más importante, la calidad de vida de quienes viven allí, dependen directamente del estado de las áreas comunes. Véalas como las arterias del edificio: si algo falla, todo el sistema sufre. Aquí es donde una de las más críticas funciones del administrador de propiedad horizontal entra en juego: ser el guardián de estos espacios vitales.
Ser ese guardián es mucho más que llamar a un técnico cuando algo se rompe. Se trata de ser el estratega que diseña un plan de mantenimiento sólido y proactivo, pensado para adelantarse a los problemas, garantizar la seguridad de todos y, por supuesto, optimizar el uso del dinero de la comunidad.
El mantenimiento preventivo: la mejor estrategia para ahorrar de verdad
Esa vieja idea de "reparar solo cuando se daña" es, francamente, una receta para el desastre financiero en un P.H. Un buen administrador sabe que el ahorro real no está en no gastar, sino en invertir de forma inteligente. Y la mejor inversión es, sin duda, el mantenimiento preventivo.
Este enfoque consiste en revisar y dar servicio a los equipos clave del edificio de manera regular. Piénselo así: es como llevar su carro a cambiar el aceite en vez de esperar a que el motor se funda en medio del corredor. Un plan bien pensado no solo evita esas fallas sorpresivas y carísimas, sino que también alarga la vida útil de los equipos más valiosos del inmueble.
Un plan de mantenimiento preventivo no es un gasto. Es una inversión directa en la tranquilidad de los residentes y en la protección del valor de sus apartamentos. Es lo que evita que una pequeña gotera se convierta en una inundación o que un problema eléctrico menor deje a todo el edificio a oscuras.
La gestión de equipos críticos y áreas clave
El administrador tiene que saber cuáles son los sistemas vitales para que el P.H. funcione sin contratiempos día a día. El mantenimiento de estos equipos no puede dejarse a la suerte.
Aquí algunas de las tareas de supervisión que no pueden faltar:
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Ascensores: Coordinar las revisiones periódicas con la empresa certificada. Esto no es solo para cumplir la ley, sino para evitar que un elevador se dañe y deje a los vecinos atrapados.
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Bombas y tanques de agua: Planificar limpiezas y pruebas para que nunca falte el agua y que, además, sea de buena calidad. Esto es básico para la salud de todos.
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Plantas eléctricas: Realizar pruebas de arranque cada mes y supervisar el mantenimiento del motor. Así, cuando se va la luz, la planta responde al instante y sin problemas.
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Sistemas de seguridad: Chequear que las cámaras, cercos eléctricos y controles de acceso funcionen como deben. La protección de la comunidad no puede tener fallos.
Limpieza, jardinería y la importantísima primera impresión
Cuidar la propiedad también significa encargarse de todo lo que le da su apariencia y ambiente. Unas áreas comunes limpias y unos jardines bien cuidados no solo hacen que los residentes se sientan orgullosos, sino que también influyen directamente en cuánto vale la propiedad a los ojos de cualquiera.
La responsabilidad del administrador aquí es:
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Contratar y supervisar a las empresas que se encargan de la limpieza y la jardinería.
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Definir horarios y rutinas claras para que todas las áreas se mantengan impecables de forma constante.
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Hacer inspecciones periódicas para asegurarse de que el trabajo se está haciendo bien, tal como se acordó en el contrato.
Un administrador proactivo, por ejemplo, no espera las quejas por la hierba alta. En su lugar, ya tiene un calendario de corte fijado y verifica que la empresa lo cumpla a cabalidad. Este nivel de atención es lo que diferencia a una gestión que solo reacciona a los problemas de una administración profesional que verdaderamente cuida el patrimonio de la comunidad.
Claro, aquí tienes la sección reescrita con un tono más humano y experto, siguiendo todas tus indicaciones.
Supervisión de contratos y garantía de calidad
Más allá de la contabilidad y las reuniones, una de las facetas más estratégicas del administrador de una propiedad horizontal es la de ser un supervisor constante. Es un rol que, con frecuencia, no recibe toda la atención que merece. No se trata solo de firmar un cheque para la empresa de seguridad o el equipo de aseo; el verdadero trabajo está en asegurarse de que cumplan con cada punto del acuerdo. Al final del día, se trata de proteger la inversión de la comunidad y garantizar que reciban exactamente el servicio por el que pagan.
Piénsalo de esta manera: si fueras dueño de un restaurante, no te limitarías a pagarle al chef. Probarías los platos, revisarías la limpieza de la cocina y te asegurarías de que los clientes se fueran satisfechos. El administrador debe aplicar esa misma filosofía con cada proveedor del P.H., desde el personal de vigilancia hasta el técnico que da mantenimiento a los ascensores. Todos deben estar bajo una evaluación continua.
Esta supervisión activa es lo que evita que los servicios se deterioren con el tiempo, previene gastos inesperados por incumplimientos y mantiene a los proveedores en alerta. Es una gestión proactiva que convierte un simple contrato en una alianza donde la meta común es la excelencia.
El ojo vigilante sobre los contratos
Un buen administrador conoce los contratos de sus proveedores como la palma de su mano. No basta con saber a quién se le paga cada fin de mes; es crucial dominar las cláusulas, el alcance de los servicios y, muy importante, las penalizaciones por incumplimiento. Este conocimiento es su mejor herramienta para exigir calidad.
Por ejemplo, si el contrato de aseo especifica una limpieza profunda de los estacionamientos dos veces al mes, el administrador debe estar allí para verificar que se haga. Si el acuerdo de seguridad incluye rondas de vigilancia cada 30 minutos, su trabajo es implementar un sistema, por simple que sea, para auditar que se estén cumpliendo.
Una supervisión que de verdad funciona incluye:
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Inspecciones periódicas: Darse vueltas por la propiedad para evaluar con sus propios ojos la calidad del aseo, el estado de la jardinería y la apariencia general de las áreas comunes.
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Revisión de bitácoras: Verificar los registros de mantenimiento de equipos críticos como las bombas de agua, la planta eléctrica o los sistemas de acceso.
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Comunicación constante: Sostener reuniones regulares con los supervisores de las empresas contratadas. Estos encuentros son clave para revisar el desempeño, corregir fallas y alinear expectativas.
Medir para mejorar con indicadores de gestión
Hay una vieja máxima en la administración que es infalible: lo que no se mide, no se puede mejorar. Para que la supervisión deje de ser una opinión y se convierta en un hecho, el administrador debe usar Indicadores Clave de Desempeño (KPIs). Se trata de datos duros y puros que permiten evaluar la eficiencia de los servicios de manera totalmente objetiva.
En lugar de un vago "la seguridad parece que ha mejorado", un KPI permite decir con certeza: "el tiempo de respuesta a incidentes se redujo en un 15% este trimestre". Esta métrica es clara, medible y, sobre todo, útil para tomar decisiones basadas en la realidad.
La función de control del administrador es el corazón de una gestión exitosa. Implica asegurar la calidad del servicio y supervisar los programas para mantener altos estándares de eficiencia, ya que la falta de control es una vía directa al fracaso administrativo.
De hecho, los principios de la buena gerencia lo confirman: el éxito se construye sobre la planificación, la definición de procesos con KPIs, el control financiero y, por supuesto, la vigilancia del cumplimiento de los contratos. Si te interesa profundizar en cómo el control es un pilar fundamental, puedes explorar más sobre la gestión estratégica en la gerencia y su impacto.
Evaluación y toma de decisiones en equipo
La decisión de renovar, renegociar o incluso despedir a un proveedor no debería recaer únicamente en el administrador. Su verdadero rol es el de un investigador: debe recopilar la información objetiva, documentar el desempeño con los KPIs y presentar un informe completo y masticado a la junta directiva.
Este informe debe ser una radiografía clara del servicio prestado, incluyendo:
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Evaluación de Cumplimiento: Un resumen directo sobre si el proveedor cumplió o no con las cláusulas más importantes del contrato.
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Análisis de KPIs: Gráficos o datos que muestren la evolución del desempeño a lo largo del tiempo. ¿Mejoró? ¿Empeoró? ¿Se estancó?
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Registro de Incidentes: Un historial de quejas de residentes, fallas reportadas y, crucialmente, cómo y cuándo se solucionaron.
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Recomendación Profesional: Con base en todos los datos, el administrador debe dar su recomendación honesta y fundamentada sobre si vale la pena continuar o no con ese contratista.
Con esta información sobre la mesa, la junta directiva y, si es necesario, la asamblea, pueden tomar una decisión estratégica e informada. Este proceso no solo es más transparente, sino que distribuye la responsabilidad y construye confianza en la gestión. Al final, esta vigilancia constante es la que asegura que cada dólar de la cuota de mantenimiento se traduzca en servicios de calidad para todos.
Resolvemos las dudas más comunes sobre la administración de tu P.H.

Vivir en una propiedad horizontal trae consigo muchas preguntas sobre quién hace qué. Es totalmente normal que surjan dudas sobre hasta dónde llegan las responsabilidades del administrador. Tener claras estas respuestas es clave para que la convivencia fluya y para que la junta directiva, los residentes y el administrador trabajen en equipo.
En esta sección, vamos a contestar de forma directa y sin rodeos esas preguntas que casi todos se hacen. La idea es aclarar malentendidos y darte las herramientas para que entiendas mejor tus derechos y las verdaderas funciones del administrador de propiedad horizontal.
¿Puede el administrador tomar decisiones importantes por su cuenta?
Esta es la pregunta del millón, y la respuesta es un no rotundo. El administrador no es el dueño del edificio; es un gestor contratado para ejecutar las decisiones de la comunidad.
Las decisiones de peso —aquellas que afectan el presupuesto, cambian las reglas de convivencia o implican gastos fuertes— siempre deben pasar por la Asamblea de Propietarios. Por ejemplo, el administrador no puede despertarse un día y decidir cambiar la empresa de seguridad o imponer una cuota extraordinaria para remodelar el lobby. Su trabajo es investigar proveedores, presentar cotizaciones, dar su opinión experta y, una vez que la asamblea o la junta directiva aprueban algo, encargarse de que se haga bien. Actúa siempre bajo el mandato de la comunidad.
¿Un propietario puede ser el administrador de su propio edificio?
Sí, legalmente un propietario puede ser elegido como administrador por la asamblea. A primera vista, puede sonar como una buena idea para ahorrar dinero, pero en la práctica, suele ser una receta para los problemas.
La razón es muy humana: es casi imposible separar el rol de vecino del de administrador imparcial. Imagínate tener que cobrarle una cuota atrasada a tu amigo del piso de arriba o sancionar al vecino con el que haces barbacoas los domingos. La cosa se complica.
Contratar a un administrador externo y profesional garantiza objetividad. Como no tiene lazos personales con nadie en el edificio, puede aplicar el reglamento por igual para todos y tomar decisiones pensando únicamente en el bien común.
¿Qué hago si no estoy contento con el trabajo del administrador?
Sentir que la administración no está a la altura es una situación delicada. Lo primero, siempre, es hablar. Es fundamental documentar qué es lo que no funciona y presentarlo de manera formal y respetuosa a la junta directiva. A veces, una buena conversación soluciona las cosas.
Si el diálogo no da frutos, la comunidad puede ejercer su derecho a cambiar de administrador, siguiendo el procedimiento establecido en el Artículo 52 de la Ley 284 de 2022. Este artículo dispone que la remoción del administrador debe realizarse en asamblea extraordinaria, debidamente convocada, y requiere el voto de la mayoría simple de los propietarios presentes.
Además, es obligatorio justificar la decisión con documentación que respalde las causas de la remoción, ya que el administrador actúa en representación legal de la comunidad. Los pasos esenciales son:
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Convocar una asamblea extraordinaria, con la remoción como único punto del orden del día.
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Presentar las causas debidamente documentadas (incumplimientos, deficiencias, etc.).
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Aprobar la remoción por mayoría simple de los presentes, conforme a la ley y al reglamento interno.
Cambiar de administrador debe ser un proceso ordenado para que la transición sea suave y la operatividad del P.H. no se vea afectada.
¿El administrador tiene que estar disponible 24/7?
Aunque un buen administrador debe tener un plan de acción para emergencias, esto no significa que deba estar pegado al teléfono las 24 horas para cualquier cosa. Es vital saber diferenciar una urgencia real (¡se rompió una tubería principal!) de algo que puede esperar al siguiente día hábil (un bombillo quemado en el pasillo).
Un administrador profesional siempre define canales y horarios claros de comunicación. Las emergencias, por supuesto, tienen una línea directa o un protocolo especial. Pero para consultas, quejas o solicitudes que no son urgentes, hay que respetar el horario de oficina. Esto no solo cuida el bienestar del gestor, sino que mantiene la operación del edificio organizada.
En ADEMSA, sabemos que administrar una propiedad horizontal es mucho más que pagar cuentas. Exige experiencia, total transparencia y un compromiso real con las personas que viven allí. Nos especializamos en una gestión integral que no solo apaga los fuegos del día a día, sino que trabaja activamente para revalorizar tu patrimonio.
Si buscas una administración profesional que te dé orden, eficiencia y, sobre todo, tranquilidad, te invitamos a ver lo que podemos hacer por tu P.H. Descubre más sobre nuestros servicios en https://ademsa.com.pa.


